En una iglesia, un chico confesando con el cura, le dice:
- Padre a mi siempre me a gustado más dar, que recibir.
- Y le dice el cura, muy bien joven, muy bien, ¿Y a que te dedicas hijo…?
- Este le contesta:
- Soy boxeador….
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En una iglesia, un chico confesando con el cura, le dice:
- Padre a mi siempre me a gustado más dar, que recibir.
- Y le dice el cura, muy bien joven, muy bien, ¿Y a que te dedicas hijo…?
- Este le contesta:
- Soy boxeador….
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En una iglesia bautizan a un niño y el cura le dice a los padres:
- ¡NO, NO, NOOO…, No pueden poner al niño de nombre Batman!
- Bueno padre, esta bien, tiene usted razón, ¡ Entonces le ponemos…!! ¿Superman?
- Ese tampoco ¡ Caray…!!! Ponerle un nombre de pila normal.
- Entonces salta la madre y dice:
- Ya está.., le ponemos, DURACELL.
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Esto es un camionero que entra en un pueblo, y pregunta a tres abuelos que allí vivían:
- Oiga…, me pueden informar…, ¿En este pueblo hay vacas negras?
- Los abuelos dicen a la vez: No
- Y…, ¿Cabras negras?
- Los abuelos coinciden: Noooo…
- Un caballos negros?
- Los abuelos dicen: Pues….., Nooo
Entonces exclama el camionero:
- ¡Uy, pues…, creo que entonces atropellé a un cura!
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Padre, perdóneme porque he pecado.
- Dime, hija, ¿cuáles son tus pecados?
- Padre, el demonio de la tentación se apoderó de mí, pobre pecadora.
- ¿Cómo es eso, hija?
- Es que cuando hablo con un hombre tengo sensaciones en el cuerpo que no sé como describirlas….
- Hija, por favor, que también soy un hombre…
- Sí, padre, por eso vine a confesarme con usted.
- Bueno hija, ¿y cómo son esas sensaciones?
- No sé cómo explicarlas, por ejemplo, ahora mi cuerpo se rebela a estar de rodillas y necesito ponerme más cómoda.
- ¿En serio?
- Sí, quiero relajarme y quedarme tendida…
- Hija, ¿tendida cómo?
- De espaldas al suelo, hasta que se me pase la tensión…
- Y qué más?
- Es como que tengo un sufrimiento que no le encuentro acomodo.
- ¿Y qué más?
- Como que espero un poco de calor que me alivie….
- ¿Calor?
- Calor, padre, calor humano, que lleve alivio a mi padecer…
- ¿Y cuan frecuente es esa tentación?
- Permanente, padre, por ejemplo, ahora me imagino que sus manos sobre mi piel me darían mucho alivio…
- ¡Hija!
- Sí, padre, perdóneme, pero me urge que alguien fuerte me estruje entre sus brazos y me dé el alivio que necesito…
- ¿Por ejemplo yo?
- Por ejemplo, usted es la clase de hombre que imagino me puede aliviar.
- Perdóname , hija mía, pero necesito saber tu edad…
- Setenta y cuatro, padre.
- Hay Hija, vete en paz y no estés jodiendo que lo tuyo es reumatismo…
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Estos son dos contrabandistas que necesitan pasar un DVD Player por la frontera y no saben cómo. De repente ven a un cura y se les ocurre que éste puede pasarlo.
Uno de los dos se acerca y le pregunta al cura:
-Oiga señor cura, me podría hacer el favor de pasarme este DVD Player debajo de la sotana, es que es un regalo para mi mujer y si me lo ven seguro que me lo quitan.
-Bueno hijo-dice el cura- pero debes saber que como buen cura yo no puedo mentir y si me preguntan yo tendré que decir la verdad.
-Vale, vale, si total ya lo tengo todo perdido, nos arriesgaremos.
El cura que va para allá y el de la aduana le pregunta:
¡¡Qué señor cura!! ¿Usted lleva algo?
Y dice el cura- Bueno, hijo, de la cintura para arriba nada, y de la cintura para abajo el aparato
-Ese será para su puta madre
-¡No! ¡Si es para la mujer de este!
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Va una ninfómana que esta caliente y con ganas de follar.
Entra por la primera puerta que ve y va a parar a la iglesia.
Al entrar le dice al cura:
-Fóllame.
-Pero yo no puedo soy cura.
La ninfómana se tira y se desnuda en medio del altar.
El cura mira a la cruz y dice:
-¿que hago?
Y eso a lo que responde Jesús.
-¡Bájame de aquí! ¡Rápido!
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Un cura, un pastor pentecostal y un rabino estaban a argo de sus respectivos templos en una universidad del norte de Michigan. Dos o tres veces a la semana, se reunían a tomar un café y charlar un rato.
Un día, uno de ellos hizo un comentario diciendo que predicarle a la gente no era tan difícil, que un verdadero desafío sería convertir a un oso. Una cosa llevó a la otra, y decidieron hacer el experimento: cada uno se adentraría en el bosque, buscaría un oso, le predicaría y trataría de convertirlo a su respectiva fe.
Una semana más tarde se reunieron a comparar los resultados.
El padre Flannery, con su brazo en cabestrillo, varios vendajes en todo el cuerpo y apoyado en muletas, fue el primero:
- Bueno, entré al bosque buscando al oso. Cuando lo encontré, comencé a leerle el catecismo. El oso no quería saber nada al respecto y comenzó a pegarme con sus enormes brazos. Así que rápidamente tomé mi agua bendita, lo salpiqué con ella y por Dios y la Santísima Virgen les juro que se puso manso como un corderito. El obispo vendrá la próxima semana a darle su primera comunión y su confirmación.
El reverendo Billy Bob habló después. Estaba en silla de ruedas, tenía un brazo y ambas piernas enyesadas y tenía suero conectado al otro brazo. En su encendida oratoria relató:
- BUENO, hermanos, ¡ustedes SABEN que NOSOTROS no salpicamos a la gente! Cuando ENCONTRÉ al oso, comencé a leerle la PALABRA SAGRADA DEL SEÑOR. Pero este oso no quería saber nada conmigo. Así que lo AGARRÉ del brazo y comenzamos a luchar. Rodamos colina abajo, luego seguimos luchando mientras SUBÍAMOS otra colina y volvimos a RODAR hacia abajo hasta terminar en un arroyo. Entonces rápidamente HUNDÍ su cabeza en el agua y BAUTICÉ su peluda alma. Y exactamente como te pasó a tí -añadió mirando al cura- se volvió manso como un cordero y pasamos el día alabando a Jesús.
El cura y el reverendo miraron al rabino, que yacía en una cama de hospital. Tenía yeso por todo el cuerpo, varios suministros de remedios, sangre por vía endovenosa y monitores que verificaban constantemente su condición.
Estaba realmente mal cuando los miró y les dijo: – Mirándolo en retrospectiva, creo que la circuncisión no era la mejor manera de intentar convertirlo……………
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Una monja y un sacerdote cruzaban el desierto del Sahara montados en un camello.
Al tercer día, una tormenta de arena los atrapó y se vieron obligados a buscar un refugio para guarecerse de ella.
Cuando acabó la tormenta, ambos religiosos se percataron que el camello estaba muerto.
Entonces el sacerdote dice a la monja:
- Hermana, esto se ve muy mal, difícilmente sobreviviremos dos días aquí y el campamento más cercano se encuentra a una semana de camino. Así que ahora que sabemos que no sobreviviremos, quiero pedirle un favor.
- ¿Cuál?
- Nunca he visto los senos de una mujer. ¿Podría ver los suyos?.
La monja, un poco sorprendida, le responde:
- En las circunstancias en que nos encontramos, no veo ningún problema.
Y mostró sus senos al cura. Este, entonces, le dijo:
- Hermana, ¿le importa si los toco?.
La monja no puso ninguna objeción y se los dejó tocar.
Después de unos minutos, con una picarona sonrisa, le dice la monja al cura:
- Padre, ¿puedo pedirle yo ahora un favor?.
- ¡Claro!
- Nunca he visto el pene de un hombre. ¿Me dejaría ver el suyo?.
- Pues… en las circunstancias en que nos encontramos, no veo el posible daño, madre.
Y se lo mostró…
- ¿Lo puedo tocar?, preguntó la monja.
- Pues… tócalo!!!
Después de varios minutos de tener la atención de la monja, el padre ya ‘armado’ no puede contenerse y acercándose a ella, le dice al oído:
- Hermana… ¿Sabía que si lo inserto en el lugar correcto, puedo crear vida?.
- ¿De verdad?!!! Pregunta sorprendida.
- ¡Por supuesto que si!!!.
-Qué bien, Padre!!! ¡¡¡Metáselo al camello y vámonos de aqui.
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Un cura llegó a su iglesia como todos los domingos para oficiar la misa, pero como llovía torrencialmente y no tenía paraguas, llegó empapado. En el momento del sermón y desde el púlpito dijo a los feligreses:
Queridos hermanos hoy vengo para hablaros de los 10 Mandamientos, los mismos que fueran entregados a Moisés bla bla…, pero antes debo deciros que alguien de entre vosotros ha tomado mi paraguas y he tenido que caminar bajo ese torrencial aguacero para cumplir con mi sagrado deber de oficiar la misa. Agradezco a quien lo tenga me lo devuelva y para no distraeros más con esta tontería, comencemos a revisar los Mandamientos:
Primer Mandamiento:
Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo -subiendo el tono-. Y yo soy el representante de Dios en esta Iglesia en este pueblo y
todo lo que me hagáis a mí se lo hacéis a Dios también y me habéis robado el paraguas: sabed que se lo habéis robado a Dios también así que con toda seguridad os digo que seréis condenados por no cumplir con este Mandamiento.
Segundo Mandamiento:
No jurar su Santo Nombre en vano quiere decir que bajo juramento debéis decir siempre la verdad así que si sabéis quién tiene mi paraguas debéis decirlo o seréis condenados a las llamas del infierno.
Tercer Mandamiento:
Honrar al padre y a la madre. A la madre es posible que la honréis pero al padre sea cura o párroco de esta iglesia le habéis robado el paraguas, cabronazos, lo que demuestra el poco sentido de respeto y amor.
Por no cumplir este Mandamiento también seréis condenados.
Cuarto Mandamiento:
Celebrar las fiestas. Y hoy es domingo así que debemos cumplir con nuestra presencia aquí y yo debo estar aquí para celebrarla. Para estar aquí he debido caminar bajo esta lluvia sin paraguas hecho un cabrón por que me habéis robado el puñetero paraguas.
Quinto Mandamiento:
No matar. Pero a mi me habéis matado cuando me quitasteis el paraguas. No ha sido de un tiro, no ha sido una puñalada, pero me habéis matado robándome el paraguas. Seguramente pescare una pulmonía y hasta pudiera llegar a morir. Y como habéis matado podéis ser condenados al infierno por cabrones.
Sexto Mandamiento:
No fornicar. Se refiere a a a … ¡¡¡ Joder, acabo de acordarme donde dejé el paraguas !!!
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El cura del pueblo se queja sumamente enojado al rabino:
- Alguno de tus feligreses me ha robado la bicicleta.
El rabino le responde:
- Y porque crees que ha sido alguno de mis feligreses?
- Que catolico le va ha robar la bicicleta al cura?
- No se. Mira, Vamos a hacer lo siguiente, yo el Sabado y tu el Domingo, cuando demos el sermon, lo haremos sobre los diez mandamientos. Seguro que cuando hablemos sobre el \”NO ROBARAS\” el que lo haya hecho se arrepentira y te devolvera la bicicleta.
Asi que quedan de acuerdo en hacer lo ante dicho y reencontrarse el lunes. El rabino dice:
- Que, hiciste lo que pactamos?
- Si, fue una gran idea.
- Y te devolvieron la bicicleta?
- No, que va… pero la he recuperado de todas formas, lo que paso es que cuando llegue al \”NO FORNICARAS\” me acorde de donde estaba la bicicleta.
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