Una señora llama a la carnicería y le pregunta:
-¿Tiene orejas de conejo?
- Sí.
- ¿Y cabeza de cerdo?
- Sí.
- ¡Madre mía, debe usted ser un monstruo!
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Una señora llama a la carnicería y le pregunta:
-¿Tiene orejas de conejo?
- Sí.
- ¿Y cabeza de cerdo?
- Sí.
- ¡Madre mía, debe usted ser un monstruo!
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- Doctor, ayúdeme…tengo delirios, ¡me creo que soy un perro!
- Ajá…¿y desde cuándo es eso?
- Creo que desde que era cachorro.
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Dos granjeros charlan sobre sus animales. Y uno le dice a otro:
- Oye, ¿por qué enseñas a tus cerdos a robar?
- ¡Para que salgan buenos chorizos!
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Están padre e hijo en el campo. Pasa el burro por allí y dice el padre:
- Jaimito, ¿qué le has hecho al burro que viene todo el rato riendo?
- Nada…que estaba aburrido y le he cortado el labio de arriba.
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¿Cuál es la diferencia entre una vaca y un luchador argentino?
En que la vaca da leche y el argentino dice dale che.
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Frank estaba emocionado con su nuevo rifle, así que se fue a cazar osos..
Se encontró con un pequeño oso de color marrón y le disparó. Fue entonces que sintió un golpecito sobre su hombro y se dio vuelta para ver un gran Oso Negro el cual le dijo:
“Tienes dos opciones. O te golpeo hasta la muerte o nos entendemos con sexo”. Frank decidió agacharse…
Aunque se sintió dolido por 2 semanas, rápidamente se recuperó y juró venganza. Inició otro viaje para encontrar al Oso Negro y cuando por fin lo encontró le disparó. Entonces sintió otro golpecito en el hombro. Esta vez un enorme Oso Grisáceo estaba a su derecha. Era mas grande que el Oso Negro y este le dijo:
“Esto te va a doler mas a ti que a mi pero tienes dos opciones. O te golpeo hasta la muerte o nos entendemos con sexo”. Otra vez Frank pensó que era mejor perder su dignidad que su vida.
Aunque sobrevivió, pasaron muchos meses hasta que logró recuperarse.
Ultrajado, se dirigió de nuevo al bosque con una sola meta: Venganza.
Logró encontrar la pista del Oso Grisáceo, lo ubicó y le disparó. Fue entonces que sintió un nuevo golpecito en el hombro. Giró y vio un gigantesco Oso Polar mirándolo fijo, que le dijo:
- Admítelo Frank, tú no vienes aquí a cazar….
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